No sé vos, pero a mí muchas veces me pasa esto: llego a casa completamente pasada y tengo ganas de “estar más tranquila”, pero la idea de meditar 20 minutos me da… no se, fiaca. Quizás también me pasa que me frustro porque siento que no me sale poner la mente en blanco y yaaa.

La calma no siempre aparece por arte de magia. A veces hay que invitarla con gestos simples y que, sobre todo, te funcionen a vos.

Este ritual es mi plan express para aflojar: 10 minutos y con cuatro cosas que para mí son básicas: luz + aroma + orden + pausa.

Spoiler: no te cambia la vida en 10 minutos… pero sí te cambia la sensación del momento. Y eso ya es un montón.

En vez de “poner la mente en blanco”, acá hacemos algo más terrenal.

 

 

1) Luz suave

Primero, bajá la intensidad. DE TODO. De las luces, pero también de tu cabeza y de tu cuerpo. 

  • apagá la luz del techo si podés. Si me preguntas a mí, tirala a la basura. No la uso salvo que quiera operar a corazón abierto... y por ahora mejor le dejamos eso a una cirujana. 

  • prendé veladores si ya es de noche y alguna velita o tu fogonero. Aprovechá a poner todo tu cuerpo al ritmo de las llamitas.

No hace falta más. Solo con eso ya se siente distinto.


2) Aroma

Después, sumá un olor rico. No para “perfumar todo”, sino para que tu cabeza diga: ok, estoy en casa.

Si querés algo rápido, home spray o sahumerios:

  • ACÁ MIS RECOMENDADOS: https://www.cuartahojadeco.com.ar/difusores/

Elegí el aroma que te haga bien a vos. Uno que te dé calidez, o uno más fresco. El que hoy te pida el cuerpo.


3) Orden mínimo 

Este paso es clave para que no te agarre la ansiedad visual. Pero ojo: no es ordenar la casa porque lo que menos querés lograr es ponerte un objetivo inalcanzable y que este momento se vuelva puro estrés.

Elegí UNA superficie y dejala más linda:

  • mesa de luz

  • mesa ratona

  • la mesada

Levantá 3 cosas, acomodá rápido y listo. Que se vea “limpio” aunque sea en un cuadradito.


4) Pausa

Y ahora sí: sentate... Y AFLOJÁ MABEL. ¿Tenés los hombros arriba? ¿Estás apretando la mandíbula? ¿Estás limpiando ese rinconcito apurada? ¿Estás golpeando con el pie mientras esperás que se caliente el agua del mate? 

Notá cómo está tu cuerpo. Si tu cabeza sigue a mil, no pasa nada. No estás fallando.
Volvé a lo básico: respirar y sentir el aroma.


 

Si te copa este ritual, armé un kit “ritual express” con vela + home spray, para que tengas lo básico a mano y no tengas que pensar demasiado.

O escribime por WhatsApp/Instagram y te recomiendo un aroma según lo que estés buscando.